El ceño fruncido como bandera
No hace falta disfrazarse de revolucionario para desafiar al mundo. A veces alcanza con un gesto torcido y un “¡Si serás…!” bien puesto. Este cuaderno lleva en la tapa la cara de Don Ramón, héroe involuntario de la bronca cotidiana.
Anotar, aunque no pagues
Con hojas de 80g (lisas o rayadas) o de dibujo de 180g/240g, está hecho para soportar tachaduras, garabatos, insultos escritos y hasta cuentas que, como Don Ramón, nunca vas a pagar. Un espacio para el desorden creativo y la organización imposible.
Hecho en Buenos Aires, con deuda emocional
Fabricado acá, con anillos firmes y papel ecológico, este cuaderno no promete soluciones. Apenas te acompaña en la certeza de que, pase lo que pase, siempre habrá alguien —o algo— dispuesto a rezongar con vos.





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