Vivir, aunque cueste
En la tapa, el rostro en sombras de un mito que no necesita presentación. La frase es sentencia, advertencia y mantra: vivir solo cuesta vida. Un recordatorio de que lo único seguro es el paso del tiempo, y que mientras tanto hay que escribir, garabatear, anotar lo que se escape del corazón.
Para ricoteros y herejes
Con papel ecológico de 80g (liso o rayado) o versiones de dibujo de 180g y 240g, este cuaderno aguanta desde setlists inventados hasta poemas que nunca mostrarías en público. No promete épica, pero sí un espacio para que el ruido interno tenga dónde descansar.
Hecho en Buenos Aires, como toda tarea fina
Diseñado y fabricado en Buenos Aires, este cuaderno lleva un aura de ritual compartido: el de sentarse frente a la hoja en blanco con la misma devoción con la que miles siguen una canción. Porque a veces escribir también es una misa ricotera en solitario.





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